martes, agosto 16, 2005

cada nueva sonrisa que conosco, es cada nueva espalda que se tropieza con mi suerte
en el patio las familias se cruzan
se reunen para festejarle la muerte a algun sobrino
y en la mesa se secundan el ansia que les
duele como hambre de cada uno,

me indigna el dolor maxilar por exceso de gente
y el perfume en los nudillos antes de acariciarle las encias a alguna
santa pared.

no percibo el sobrepeso de las denuncias cuando las limita su copiosidad
de buenos dias

disfruto en cambio de las horas fatuas en que el primero
se deja arrastrar hasta el medio del cinturon,
como diciendo: como callando tambien: ey! atiendan alguien se ha resbalado a proposito
tan solo para que le absuelvan la fetidez en las caderas!!

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